martes, 24 de julio de 2018

Primera carta a mi futuro sobrino, o los tres primeros puntos.

Querido sobrino:

Cuando me enteré de tu existencia, yo me encontraba en un Londres lluvioso, pero mágico. Estaba paseando por una de sus maravillosas calles cuando tus papás decidieron llamarme y enseñarme una imagen en la que se podía ver un bebé y que ya me parecía el más bonito del mundo.
Ver cómo mis primos empezaban a expandir la familia era, para mí, motivo de alegría. Pero la tita no puede tita al cien por cien, porque no tengo hermanos que puedan tener hijos, así que me tomo cierta libertad para poder llamarte sobrino.

Cuando llegues a este mundo, verás la luz y la oscuridad no solo en los paisajes, sino en todo cuanto te rodea, tangible e intangible. Verás que tu mundo no se reduce a una simple barriguita, sino que hay un gran planeta al que a alguien se le ocurrió llamar Tierra que te está esperando, lleno de personas, tu familia, que están deseando ver cómo algo tan pequeño tiene la posibilidad de hacerse tan grande; y también lleno de otras personas, otras personas que tendrás que conocer por tu cuenta, pero que quizá estéis predestinados a encontrar.
Quizá querrás ser un jugador profesional de fútbol, de baloncesto o de tenis, puede que te gusten los videojuegos y el color azul sea tu favorito. Quizá no. Quizá te guste cocinar, jugar a las muñecas, leer, devorar las palabras y que tu color favorito sea el naranja. Sea lo que sea lo que te guste, cariño, es tu decisión y es totalmente respetable. 
¿Sabes lo que les pasa a muchos adultos? Creen que tienen que tomar todas las decisiones de los bebés o niñitos, cuando no es así. Punto número uno: tú eres una personita capaz de tomar ya algunas decisiones -al menos cuando seas capaz de leer esto, lo serás- y no deben imponerte tus gustos. Ni amigos, ni familia. Eres tú el que tiene derecho a comenzar a decidir y el que tiene derecho a comenzar a equivocarse.
Equivocarse. Con esta palabra podríamos hacer una gran tesis, sobrino. Vas a equivocarte mucho. Muchísimo. Esto nos lleva al punto número dos: Equivócate. Sí, en imperativo. Equivocarse por algo suele implicar una  decisión no acertada. Muchos adultos te dirán un «ya lo sabía» o un «ya te había avisado yo» cuando esto ocurra. ¿Te cuento un secreto de adultos? Se nos ha olvidado lo que era ser niños, pero no se lo digas a nadie. 
Cielo, equivocarse no está mal. Es justo y necesario en esta vida equivocarse para poder, en un futuro en el que las decisiones se vayas haciendo cada vez más complicadas, tener una experiencia en esta vida que nos permita poder elegir mejor. Hay veces que nos equivocamos de camino, pero de él sacamos mucha sabiduría. Los adultos solemos decir que de los errores se aprende.
Punto número tres: los adultos son un espécimen raro. A veces parecen robots. Se levantan, van a trabajar, llegan a casa,  comen, siguen trabajando, cenan y a la cama. Día tras otro sin parar.
No quieras ser un niño mayor rápido. Cuando lo seas, aprenderás que cada etapa de esta vida tiene sus cosas buenas y malas y que de cada una te llevarás miles de miles de recuerdos. También aprenderás que no se puede ser Peter Pan y, una vez pasa una etapa, ya no puedes volver a ella. Es ley de vida. Disfruta de cada momento, pues cada uno es especial. 

Voy a dejar muchas palabras en el tintero. Llegará un momento en el que escriba sobre ellas. Quizá cuando te entren las primeras dudas e inquietudes; o puede ser que sea en el momento en el que vea tus ojos cuando decida que debo escribirte la siguiente carta. Pero esta no es la única. A la tita Celia le gustan demasiado las palabras.


Recuerda: 
-Toma tus decisiones
-Equivocarse no es malo
-Disfruta de cada momento

Con mucho amor, 

Tita Celia

-Palabrita de Celia 
























viernes, 10 de marzo de 2017

The Truth



My mouth tries to
tell you the truth.
The one that cannot 
be told for the fear of
loosing you.

My heart tries to
let you come in.
As if I lived in a house
and no one but you 
could enter here.

My eyes try to
show how with you
I don't have to 
pretend to be 
someone else.

And, darling, I just
wanna show you the truth
But the scars in my mind
don't want me to.

My feet try to 
move on,
but my body aches
as it did before.

And I swear I've tried
to change.
But my heart aches as in
those rainy days.

And, sweetheart, I just
want you to know
the whole truth:
I miss you.

I miss the way you
told me to be myself 
I miss the way you used to
scratch my head.
I miss the way used to
make me feel.
As if I could do anything
by being me.

And I miss the way 
we used to laugh
and how love shone
over the darkest times.
I miss the way you
made me feel.
As if I could do anything
by being me.

My mouth tries to
shout out the truth,
but here I am
with that stupid fear 
of loosing you.

Baby, I just want you 
to see that you 
meant everything 
to me.

- Palabrita de Celia









martes, 7 de marzo de 2017

Luces


Aquella noche de marzo de 2015 las luces de neón brillaban más que nunca y yo quería brillar junto ellas. Pero esa noche toda la luz que portaba en mi interior se apagó. Me las apagaron sin permiso. Ahora soy una luz fundida que, de vez en cuando, intenta brillar para alumbrar a otras personas.
Aquella noche salí con todas las luces encendidas, pues quería alumbrar la fiesta con luz propia. Todavía recuerdo como si fuera ayer la manera en la que deslumbraba. Era inapagable. 
Mis amigas y yo estábamos disfrutando de esa noche como otra cualquiera, pero no lo fue.
Fuimos a la discoteca a bailar, queríamos darlo todo en la pista, cantando y bailando las canciones que sabíamos como si las hubiésemos escrito nosotras mismas.
Entonces él se acerco a bailar. Él no tiene nombre ni cara. Él era un completo desconocido para mí.
La música seguía sonando y las luces de neón de la discoteca seguían brillando… Ojalá se hubiesen apagado para poder salir huyendo de allí.
Se acercaba, cada vez más… Mis luces le llevaban a un camino que yo no quería que él siguiera, hasta que por miedo, todas ellas se apagaron y le dejaron vía libre para seguir con su hazaña. Entonces me fundí completamente.
Empezó a besarme. Mis labios tenían para él el sabor de la victoria por haber conseguido el premio que tanto anhelaba, pero no paro ahí.
El chico sin rostro comenzó a tocarme sin permiso, como si yo fuera un objeto desconocido que tiene que averiguar cómo funciona. Como si fuera un objeto recién adquirido. 
Necesitaba que parara de tocarme. No quería que siguiese con su juego, pero ahí estaba yo, siendo la marioneta de su función.
Seguía. Él no quería parar. Nadie hacía nada. Me encontré sola y a la vez rodeada de gente que, al igual que yo, eran incapaz de reaccionar. Los demás por la música, yo por miedo.
Después del pánico, vino la reacción. Por un momento, las luces se encendieron para mostrarme el camino de vuelta.
Quité sus manos de encima y salí huyendo. Al coger aire se me apagaron todas las luces con las que había podido divisar el camino de la salida del infierno.
Quizá algún electricista sepa lo que le pasa a las bombillas del corazón ahora, quizá algún electricista sepa cómo reparar los cables para poder volver a brillar, o tal vez tenga que aprender a convivir con las luces rotas durante el resto de mi vida ayudándome de una linterna para poder alumbrar un poco mi vida.
Sin luces vivo con miedo constante a que todo el cableado que me compone se rompa, y así yo terminar de romperme con él.
Nadie se me merece que un chico sin rostro apague su luz propia. 
Han pasado dos años. Me apagaron con dieciséis. 



domingo, 5 de marzo de 2017

Silent Night





In the silent night
still I remember
the way you hold me tight.

Still I remember 
those nights 
when the Silver Tonel  
looked bright.
But, suddenly,
nightmares began 

And now
the Golden Ring 
needs to escape,
give light, 
and sweet dreams
to this poor child 

For I have been consumed 
by the darkness 
and the nightmares
I would love to hide.

In the silent night
Still am I crying
for a new morning 
to come.




martes, 16 de agosto de 2016

Más que mil palabras.

Si una imagen vale más que mil palabras,
tu retina debería recordar la manera
en la que siempre te miraba,
como si cada día fuese el último.

Como si el mañana
no fuera a existir.
Como si la Luna fuese eterna
y no dejase nacer al Sol.

Si lo tangible es siempre real,
acuérdate del momento en el que
tus dedos tocaron las cicatrices de mi alma.

Como si tus caricias
pudiesen curarme.
Como si tus besos
me hiciesen fuerte.

Si los sueños son ficción,
mi vida se ha vuelto
una auténtica pesadilla.

Los monstruos susurran
palabras endemoniadas
que se clavan como espinas
en mente y corazón.

Ni tus caricias me curaron,
ni tus besos me hicieron más fuerte.

Maldita moneda de plata
que no derrota al oro celestial.
No quiero ver el día
cuando yo amo la oscuridad.

Y si una imagen vale más que mil palabras,
mírame a los ojos una última vez
y déjame decirte lo que siento
con el susurro de mis pestañas.


-Palabrita de Celia

miércoles, 30 de marzo de 2016

Arquitecta

  Ella construyó, con mucho esfuerzo, empeño y dedicación, todo lo que siempre había deseado. No fue nada fácil, pues una vez intentó realizar su casa con materiales baratos y endebles, de tan mala calidad que terminaron por resquebrajarse.
  Le dolió tanto el ver que el empeño que puso en lo que ella deseaba tener no funcionase que sus propios cimientos se derrumbaron. Ese octubre de 2013 hubo un gran terremoto que hizo que esas grietas se convirtieran en un puñado de escombros.
  Al principio intentó reconstruir todo lo que había perdido, quería volver a ser la misma persona, rodeada de los mismos ladrillos y ser hecha con el mismo cemento que se desplomó. No podía. Ella no era capaz de reconstruir su casa, su vida entera. Lo intentó cientos de veces sola, y lloraba de la frustración todas y cada una de las noches. No quería darse cuenta de que lo que de verdad necesitaba eran productos de calidad, de esos que valen miles de millones y que son extremadamente difíciles de encontrar.
  La arquitecta tuvo que ir a que una chica, una restauradora de vidas, le volviese a enseñar a confiar más en ella misma. La restauradora de vidas le enseñó a que no podía olvidar nunca lo que había pasado con los cimientos, porque el pasado siempre está presente, paradójicamente; le enseñó que tenía que tener confianza en ella misma, porque si no se estaría limitando. Le enseñó que antes de comenzar una carrera de obstáculos hay que dar un paso atrás para coger impulso. Y que los daban un paso hacia delante eran descalificados de la competición.
 La restauradora de vidas le ayudó a construir una base densa y fuerte, y le dijo que ya no necesitaría más, que lo que quedaba lo tenía que construir ella con su esfuerzo, empeño y dedicación.
  El miedo a construir seguía presente, aunque nunca lo reconoció. La arquitecta sonrió y le dio las gracias, prometiendo que lo haría, que construiría lo que ella había anhelado durante mucho tiempo; pero la arquitecta había aprendido a ser una actriz con la restauradora, incluso creía que debía ser galardonada por hacer creer a una restauradora que ella estaba por fin sin ningún desperfecto visual. 
  Ella volvió con las bases fuertes y forjadas, pero tenía fobia a seguir con su trabajo. Creía que no podía, que no merecía la pena intentarlo porque todo se derrumbaría en cuanto alguien entrara; o peor, que ella misma terminaría derribándolo todo. Ella creía ser su propia bola de demolición tan febrilmente que finalizó siéndolo de verdad. 
  Durante un año y medio estuvo sin construir, sin hacer nada más que pasear y ver cómo otros eran lo que construían todo lo que ella deseaba hacer.
  No podía más, sabía que en el planeta Tierra se producían cientos de miles de seísmos y muchos de ellos eran de una escala imperceptible para los humanos, así que tendría que convivir con ese miedo a que se volviese a producir una catástrofe, pero este temor no debía sobrepasar sus ganas de construir.
  La arquitecta puso tanto empeño en cambiar, en ser mejor, que decidió que no sólo se dedicaría a construir su casa, sino que en ésta entrarían personas nuevas, y dentro de este nuevo hogar seguiría construyendo: comenzó por reconstruir su propia sonrisa, su propia mirada, sus palabras. Y junto con esas personas construyó momentos especiales, construyó esencia, amor, amistad.
  La arquitecta se convirtió en una persona nueva, y cada vez que veía los escombros su antigua vida sonreía y pensaba que gracias a ese pasado supo cómo construir un mejor presente.


 
-Palabrita de Celia



martes, 22 de marzo de 2016

Palabras.

Suelo escribir poesía en este pequeño hogar,
en este pequeño gran mundo que he creado para mí sola.
Pero hoy no quiero versar mis lágrimas;
hoy quiero que éstas se derramen una a una
y que humedezcan la almohada.

Tonta de mí que no puedo parar
con esta droga tan sana
escribir y describir:
rabia
impotencia
dolor
amor;
en este pequeño hogar,
en este pequeño gran mundo
que creé para nosotros.

Hoy las palabras se fusionan
con el agua salada
haciendo que el mundo entero tiemble,
que mis fortalezas se derrumben,
que muestre un poquito más de mí.

Y un día más
las palabras son
los puntos de sutura
que curan mis heridas.

-Palabrita de Celia.



viernes, 11 de marzo de 2016

Aprendió.

Aprendió mucho de la vida,
de las experiencias,
de caerse y levantarse,
de volverse a caer.

Aprendió mucho de la vida,
de las lágrimas derramadas,
de los gritos sofocados,
de las noches de insomnio.

Aprendió mucho de la vida,
de la muerte,
del ser 
del no ser.

Aprendió mucho de la vida.
Y ella creó una lista
de todas las cosas 
que le importaban una mierda:

El pasado.
Las críticas.
Los susurros.
Las mentiras.

Aprendió mucho de la vida.
Y ella creó una lista 
de todas las cosas
que le importaban demasiado:

El presente.
Las sonrisas.
La felicidad.
La imperfecta utopía.

Aprendió mucho de la vida,
la mujer que una vez fue niña.




martes, 16 de febrero de 2016

Te echo de menos.

Cariño, te echo de menos.
Te echo de menos como un pájaro
con alas rotas echa de menos volar.
Te echo de menos como una nereida 
echa de menos a su marinero.
Te echo de menos como en época de sequía 
echamos de menos el agua.
Te echo de menos como las estrellas
echan de menos a la luna cuando ésta es nueva.
Joder, cariño, no sabes cuánto de echo de menos.
Te echo de menos como un adolescente 
echa de menos la mayoría de edad.
Te echo de menos como un anciano 
echa de menos la juventud.
Que quede claro:
TE
ECHO
DE
MENOS.

Que no puedo estar 
si tú no estás a mi lado.
No puedo estar si no oigo
los latidos de tu corazón a mil por hora.
NO 
PUEDO.
Cariño, ven conmigo.
Te echo de menos;
echo de menos la suma del tú más yo.
Y no soy buena en matemáticas, 
pero eso da un nosotros.
Cariño, nos echo de menos.
Echo de menos lo que solíamos ser.
¿Por qué fuimos un resultado 
de un tú menos yo?
Ahora no somos nada,
ahora nos falta el todo.
Nos faltamos.
Cariño, te echo de menos
como en épocas de inundaciones
echamos de menos las sequías.


-Palabrita de Celia

domingo, 31 de enero de 2016

¿Te quiero?

   La vida es injusta y la naturaleza del ser humano lo es más si cabe. Todo se basa en nacer, reproducirse y morir según la biología, pero todo es mucho más profundo y complicado.
Nacemos, aprendemos a comunicarnos a base de gestos y sonidos, posteriormente vienen las sílabas y los incontables intentos de decir mamá y papá. Progresamos, poco a poco. Comenzamos con vocabulario más complicado, a crear frases y oraciones que probablemente carezcan de significado alguno pero que para un bebé vale millones, porque está intentando comunicarse. Adquirimos esa destreza y desarrollamos poco a poco, cada día se vuelve un poquito más difícil. Cada día aprendes algo nuevo de tu lengua,  diferentes maneras de expresarte y de decir lo que piensas.
   ¿Os acordáis de la primera vez que dijisteis "te quiero" a alguien? Yo no. Lo único que recuerdo es que antes todo era mucho más fácil, y aunque ahora sea capaz de comunicarme con mucha más soltura que hace diecisiete años, hay palabras, frases u oraciones que ya no salen con tanta facilidad por miedo a lo que la gente pueda pensar o pueda llegar a decir.
   ¿Os acordáis de la ultima vez que dijisteis "te quiero" a alguien? Yo no. Lo único que recuerdo es que muchas veces he sentido la necesidad de decirlo y no salía de mi boca. Me enseñaron a decir "rojo, amarillo y verde" con mucha naturalidad, pero el "te quiero" no fue así.
   No quiero no decir "te quiero", no quiero tener que callar lo que siento hacia aquellas personas que lo siento. Decirlo no es ni romántico ni pueril, es ser capaz de demostrar tu afecto por alguien. A una persona que le tienes un cariño tremendo, ya sea porque te ha dado la vida o porque te ha hecho sentir la persona más feliz en el multiverso. 
   Llegará un día en que esas personas no estén más en nuestras vidas, como hemos hablado en la famosa ley: nacer, reproducirse y morir. Imagina no haberle dicho a una persona que la querías por miedo a lo que pudiese pasar, por miedo a que no hubiese un "te quiero" de vuelta, o que soltase que decir a una persona que le tienes cariño es una chiquillada. Siempre es el miedo.
   Miedo a quedarnos desnudos ante los demás, miedo a quitar toda la ropa que lleva nuestra alma. Miedos tontos e irracionales. miedo miedo miedo. Tanto temor que hasta incluso el más grande se ha sentido alguna vez enano. Quiero quitarme la ropa y enviarla de una patada a la Luna, quiero ser capaz de mirar a los ojos a todos aquellos que me importan y decirles que siento no haberles regalado más palabras bonitas, que todo lo que nunca o pocas veces les dije no me lo guardaré más. Decirles a todos y a cada uno que los quiero, con sus grandes virtudes y sus pequeños defectos, que los quiero de lunes a domingo y que no hay ni un solo día para descansar del amor. 
   Hay personas a las que desgraciadamente ya no voy a poderles decir todo lo que las llegué a querer, pero con otras todavía tengo la oportunidad de hacerlo. Quiero hacerlo. Voy a hacerlo. 

-Palabrita de Celia
   

lunes, 4 de enero de 2016

La Parca

La vida nos dio un respiro
cuando la parca vino
y nos lo arrebató
en los primeros 
fríos de diciembre.

Te quitó la vida 
al pararte el corazón
y me la quitó a mí,
al se(parar)me de tu vida.

Y sigo sin aceptar
que vida y muerte son una
y van siempre juntas
riéndose de los incrédulos
que se creen eternos.

Y sigo sin aceptar
que en los segundos 
fríos de enero
no estarás conmigo.

La vida nos dio un respiro
cuando la parca vino
y me dejaste muerta en vida
en los primeros fríos de diciembre.

-Palabrita de Celia.

sábado, 2 de enero de 2016

Cenizas.

Ellos piensan que estoy curada,
que no hay dolor.
No hay enfermedad,
pero quedaron cicatrices.
No hay voces en mi mente,
mas el eco permanece
en mente, cuerpo y alma.
Duele recordar.
Saber que continúan
jugando conmigo,
ese eco se ríe de mí.
Es el rayo que
provoca el incendio.
Las llamas de éste
me consumen.
Me queman.
Yo me dejo arder
y ahora soy toda cenizas.


-Palabrita de Celia.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Las palabras.

Hoy las palabras no salen,
ellas tienen miedo.
No quieren ser pronunciadas
en la boca de la pecadora.
De los pecadores.
Ambos orgullosos, 

hechos de la misma pasta.
Mierda y lágrimas.
¿Voy a ser yo 
la que dé el primer paso?
Dejar nuestra esencia atrás.
Evolucionar, ser mejor.
Ser personas.

Hoy las palabras quieren salir, 
quieren ser pronunciadas.
Quieren que sepas 
que ellas sienten
si alguna vez te hicieron daño.
Nunca fue ésa su intención.

Ellas quieren que sepas
que quizá haya sido el destino
el que quería esto.
De una forma u otra, pedirte perdón.
Porque a veces las palabras hieren,
y otras recomponen el alma.

Hoy soy yo la que quiere decirte
que del amor al odio hay un paso.
Y yo nunca lo crucé.
Ojalá tuviese el valor 
para que las palabras
saliesen de mi boca,
pero a éstas
se las lleva el viento
y tienen miedo a volar.


-Palabrita de Celia

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Si el amor tiene que doler...

Si el amor tiene que doler,
si me has de quitar el aliento, 
que sea a base de esos besos
que me dan la vida
y me hacen suspirar.
Si el amor tiene que doler,
si me has de dejar una huella en mi piel
que sea con esos abrazos llenos de pasión 
que hacen que te quiera cada día más.
Si el amor tiene que doler,
si me hace derramar una lágrima, 
que sea por las hermosas palabras
que me susurras al oído.
Si el amor tiene que doler,
si tengo que luchar por levantarme
que sea por las agujetas de la noche pasada.
Si el amor tiene que doler,
si tengo que soportar los gritos
que sean tus orgasmos,
música para mis oídos.
Si tiene que doler, 
que sea por el esfuerzo
de hacer de nuestro amor
la entelequia del Universo.

-Palabrita de Celia

jueves, 8 de octubre de 2015

Sin ti comprendí...

Hola Campanilla,
soy yo,
tu Peter.
He vuelto del País de Nunca Jamás,
y te estaba buscando.
Dicen que has rehecho tu vida,
y que ahora eres feliz.
Echo de menos tus locuras 
y tus ganas de vivir.
Fui eternamente joven
mientras estaba a tu lado.
Mas sin ti me siento más viejo.
Triste y cansado.
Echo de menos la vida que compartíamos.
Y sin ti, Campanilla, comprendí
que no necesitaba polvo de hadas para volar.
Bastaba con tu sonrisa y tus caricias,
tus buenas noches y tus buenos días.
Solo te necesitaba a ti Campanilla.
Solamente a ti.



-Palabrita de Celia

sábado, 29 de agosto de 2015

Para: Peter Pan. De: Campanilla

Querido Peter Pan:

Han pasado tres años desde que te conocí.
Dos desde que me enamoré de ti.
Uno desde que me di por vencida.

Te sorprendería saber lo que he cambiado. Conociste a la chica débil e insegura que era antes. A la chica que pensaba que su vida no valía la pena. Aunque si te soy sincera, de vez en cuando esas inseguridades vienen, los demonios en mi cabeza hablan y dicen que no valgo nada, pero lo estoy superando.

Te echo muchísimo de menos.
¿Te acuerdas de esos mensajes que nos enviábamos a las cinco de la mañana y reflexionábamos sobre la vida? Yo diciéndote que era negra y tú argumentando que era blanca.
Cambié de opinión.
Es de un color blanco aunque a veces se vuelva de un tono grisáceo por las circunstancias.
No sé que escribirte, sinceramente, porque he dejado de conocerte. Un año es un periodo corto de tiempo, pero ocurren muchas cosas, así que déjame hablar sobre mí.

Como he dicho, no llegaste a conocer a mi yo antes de estar mal, ni a mi yo estando de nuevo bien, así que déjame decirte un par de cosas y ponerte al día:

a) Personas a las que yo llamaba "amigas" me criticaban por ser como soy. Leer, hablar con gente por twitter y hacer amigos por ahí. Cosas por el estilo, ya sabes.
b) Han llegado a decir de mí que yo era una loca suicida, ¿te lo puedes creer, Peter? La gente está más loca que yo. Ese día lloré mucho y pese a las ganas que me dieron de hablar contigo, el orgullo me lo impidió. Ahora lo pienso y me da por reírme.
c) He hecho amigos que merecen la pena, te lo prometo.
d) Ahora estoy siempre sonriendo y haciendo bromas.
e) Después de tres años he vuelto a escribir poesía.
f) Te echo de menos, joder.

Ojalá me dejases conocer a tu yo de ahora, a ese chico hombre casi veinte años porque, créeme, si a los diecisiete me parecías un chico con una mente madura, brillante y compleja. Tres años después cogía tu señor cerebro y hacía copias por si la humanidad acaba desquiciada. ¿Había comentado que me había vuelto una persona muy chistosa? Eso no quiere decir que mis chistes sean buenísimos malos.
Ojalá viese un mensaje tuyo diciéndome que estás orgulloso de mí, de lo que he cambiado. Orgulloso de nuestra efímera amistad.
Pero sé que no va a pasar, el tiempo pasará y cada uno seguirá su camino.
Yo intentaré huir del pueblo y hacer de mi vida algo nuevo.
Borrar la mayoría de recuerdos.
Aunque los nuestros van a quedar intactos.
Porque te quise, porque fuiste el empujón que necesitaba para salir de el pozo que parecía no tener fondo.
Porque me diste esperanza.

Espero que aunque ahora no me conozcas guardes un buen recuerdo de lo que fui, y sepas fuiste uno de mis motivos para evolucionar como ser humano.

Te quiero, Peter Pan.

 
Tu Campanilla.
 
 
 
 
-Palabrita de Celia.


sábado, 22 de agosto de 2015

Seré

Seré quien tú quieras.
Puedo ser una extranjera, un familiar lejano,
o puedo ser un cantante francés
cuyo nombre no recuerdo.

Seré quien tú quieras,
mientras tú no sufras.
Tu guía.
Tu dulce sueño.
Tu ángel de la guarda.

Seré tu respuestas
a preguntas sin sentido.
Seré la enfermera
que cure tu miedo, 
la bombera que extinga el fuego.

Puedo ser multiforme,
si así lo deseas.
Ser alegría.
Felicidad.
Incertidumbre.
Puedo ser pasado,
presente.
También futuro.

Seré quien tú quieras
mientras la agonía dure.
Pero fui, soy y seré tu nieta,
aunque la muerte nos separe.

 
-Palabrita de Celia

domingo, 9 de agosto de 2015

El pasillo de la muerte. (Bullying)

Camino por el pasillo de la muerte,
asustada y mirando al suelo.
Que no se enteren de que existo...
Es inútil. Soy inútil.

Camino por el pasillo de la muerte,
ellos me ven, saben que existo.
No saben mi nombre.
Aunque soy una presa fácil.

Risas como dardos,
palabras como cuchillos
mientras camino por el pasillo de la muerte...
Y duele.

Las palabras, los susurros,
las miradas, los cotilleos.
Sus risas, mis peores miedos.

"Gorda, fea, friki.
Mojigata, sosa, empollona.
No tienes vida."
Vosotros me la estáis arrebatando.

Camino por el pasillo de la muerte,
más insultos, más inseguridades.
Mis miedos incrementan,
al igual que las ganas de marcharme.
Irme para siempre.

Siguen, no paran.
Cada día más.
Camino por el pasillo de la muerte,
camino, sin mirar atrás.

Finjo que todo me da igual.
Les doy mi sonrisa menos sincera,
aunque parece real.
Comienzo una nueva vida.

Camino hacia el final del pasillo de la muerte,
sigo oyendo insultos,
aunque menos frecuentes son
Sigo sonriendo.

Les molesta.
Pasan de mí.
Paso de ellos.

Salgo del pasillo de la muerte.
No quiero mirar atrás.
Si no voy a llorar.

Soy feliz tal y como soy.
Me acepto, me quiero.
Y a los que me hicieron daño, también.
Los quiero muy lejos de mi vida.

-Palabrita de Celia.
 
 










viernes, 7 de agosto de 2015

Su miedo.

Ojalá un "fueron felices y comieron perdices" para esta historia.
No la mía.
La de mi amor de verano.
Comenzaría con "érase una vez", pero nunca fue.
No es mi historia, es la tuya.
Aunque también pertenezco a ella y eso me gusta.
Viajemos en el tiempo, muchos años atrás.
Tú eras el príncipe y yo la princesa del cuento.
Te agarraba de la mano y nos contábamos secretos.
Me robaste mi primer beso, bajo el agua de una piscina.
La cosa más cutre que me ha pasado en la vida.
Amor de verano, me has decepcionado.
¿Y las rosas rojas y los paseos por el puerto?

Los años pasan y vamos creciendo.
Seguimos igual, pero ya no nos conocemos.
Algo ha cambiado, lo noto en tu mirada.
Hay miedo en ella, pero no digo nada.
¿Qué es lo que ocultas? ¿Qué es lo que nos distancia?
"No soy yo, eres tú" dice mi mente.
Ahora eres muy diferente.
Cierro los ojos y respiro.
Tus ojos azules me gritan lo que tu boca no dice.
"Confía en mí", digo.
Cierra los ojos y respira.

"Me gustan los chicos,
y mi familia me va a matar,
no me van a hablar.
Mi cuerpo se estimula
cuando ve a un chico pasar.
Y aunque no lo creas, una relación he tenido ya.
Un chico vino a verme y caímos en la tentación,
en el juego de Lucifer, que nos excitaba mogollón.
Él me acariciaba.
Lo mismo hacía yo.
Quería tener una noche de desenfreno.
Una noche de pasión.
Siempre lo negué.
Negué mi orientación.
Lo hice por mi familia, `
para que no se llevara el sofocón.
Eres la primera a la que se lo afirmo,
y si lo digo en voz alta es porque es verdad.
Soy homosexual.
No se lo digas a nadie,
o a mí madre una depresión le va a entrar.
Quiero llorar, porque ahora conozco el sabor de la libertad.
Ese miedo que tenía, contigo no está.
Me miras igual.
Me hablas igual.
Eres tú.
Soy yo."

No puedo luchar por él.
Esta batalla con el mismo ha de vencer.
Sus miedos desvanecer.
¿Él? Vivir de una vez.
Querido amor de verano,
ya no tenemos cinco años.
Y la vida no es eterna.
Disfruta.
Te quiere y te apoya,
tu amiga de verano.
-Palabrita de Celia.

jueves, 6 de agosto de 2015

Presentación.

Palabrita de Celia es un rinconcito. Mi rinconcito. Nuestro. Donde voy a escribir todo aquello que vuele por mi imaginación. Sin límites.

¿Sabéis? Odio la palabra límite y lo que esta implica.
Viví muchos años limitándome a mí misma. No escribía. No salía. No vivía.
Me limitaba a respirar.
Inspira, expira, inspira, expira... Así infinitas veces.
Me cansé de la monotonía y del color gris.
Aguanté la respiración y me di vida.
Escribí, y me di vida.
Salí, resurgí de las cenizas.
Viví.

Con este blog pretendo hacer muchísimas cosas, pero la más importante es que fue una de mis limitaciones que me dieron vida. Escribir. Todas están en proceso de construcción y poco a poco saldrán a la luz.

A este blog le he dado vida. Ahora le toca a él, y en parte, a mí. Hacernos vivir.

-Palabrita de Celia.